En una situación urbana típica en Alemania donde conduces por una calle estrecha con coches aparcados y te aproximas a un autobús detenido en la dirección opuesta, la prioridad es mantener la velocidad adecuada y estar muy atento, pero no necesitas frenar ni acelerar si no hay peligro. La respuesta correcta es reducir la velocidad solo cuando sea necesario para reaccionar ante peatones, autobuses que activan las luces de advertencia o cualquier obstáculo inesperado. En este caso, como el autobús está en sentido contrario y no hay señales de peligro o personas cruzando, simplemente mantener la velocidad es suficiente. No debes adelantar innecesariamente ni acelerar, y solo deberías desplazarte hacia la izquierda si necesitas evitar un obstáculo inmediato que invade tu carril. Por eso, la única respuesta correcta es reducir la velocidad si la situación lo requiere, reflejando la conducción prudente y atenta que exige la normativa alemana.